5 aspectos a tomar para comprar una silla de ruedas

Sabemos que elegir una silla de ruedas para un ser querido es una decisión difícil y llena de dudas. 🛑 Antes de hacer la inversión, detente un momento y hazte estos 5 aspectos esenciales para asegurarte de elegir la opción clínica correcta.

Tabla de contenidos

Cómo elegir la silla de ruedas adecuada: 3 preguntas clave antes de invertir

Sabemos que comprar una silla de ruedas suele ocurrir en momentos de gran estrés familiar. Por lo general, esta decisión está vinculada a una situación médica delicada que atraviesa un ser querido, lo que puede generar dudas e incertidumbre.

Al ser una inversión a largo plazo que impactará directamente en la calidad de vida de tu familiar, es fundamental no tomar la decisión a la ligera. Antes de elegir, te sugerimos hacerte 3 preguntas imprescindibles:

  • ¿El uso será por un período mayor a 4 meses? (Determina si es una necesidad temporal o a largo plazo).
  • ¿La compra realmente contribuye a la mejora de la salud y comodidad del paciente?
  • ¿El paciente requiere características específicas e indispensables en su silla?

Si respondiste «sí» a una o más de estas preguntas, estás en el momento adecuado para analizar los aspectos técnicos clave antes de realizar la compra.

📌 Una aclaración importante: Las recomendaciones que verás a continuación se enfocan exclusivamente en sillas de ruedas clínicas u hospitalarias. Si buscas opciones activas, deportivas o para diagnósticos más complejos, se deben evaluar otros factores personalizados como el tipo de lesión, la altura del usuario o la actividad que va a realizar.

La silla de ruedas hospitalarias

Esta es también llamada de traslado, su adquisición parece una tarea sencilla, pero un error en la elección puede comprometer seriamente la salud del usuario y la comodidad de su cuidador. A diferencia de las sillas activas diseñadas para la vida diaria independiente, los modelos hospitalarios priorizan la resistencia, la facilidad de desinfección y el soporte seguro en traslados cortos o medianos.

1. Dimensiones y capacidad de carga: El ajuste perfecto

El error más común es comprar una silla de tamaño «estándar» sin medir al paciente. Una silla demasiado estrecha provocará lesiones por presión en las caderas, mientras que una muy ancha no dará el soporte postural adecuado y dificultará el paso por las puertas de casa. (una silla ancha puede provocar en algunos pacientes una desviación de la columna vertical).

Debes medir el ancho de la cadera del usuario en posición sentada y sumarle de 2 a 4 centímetros. Además, verifica siempre la capacidad de peso del armazón; las sillas estándar suelen soportar hasta 100 o 110 kg. Si el paciente supera este peso, es obligatorio optar por un modelo bariátrico reforzado.

2. Reposabrazos y reposapiés: Claves para las transferencias

En el entorno hospitalario o de cuidado en el hogar, el paciente se moverá constantemente de la cama a la silla, o de la silla al baño.

  • Reposabrazos abatibles o desmontables: Son indispensables. Si son fijos, realizar una transferencia lateral se vuelve una maniobra peligrosa y agotadora para el cuidador.
  • Reposapiés desmontables y giratorios: Facilitan que el usuario se ponga de pie de forma segura sin tropezar. Si el paciente sufre de retención de líquidos o tiene una pierna enyesada, busca reposapiés elevables.

3. El tipo de llanta y su mantenimiento

Las sillas hospitalarias se mueven principalmente en interiores (clínicas, casas, centros de rehabilitación). Por ello, las llantas macizas o sólidas (hechas de poliuretano o goma dura) son la mejor opción. No se pinchan nunca, no requieren inflador y ofrecen una resistencia mínima en suelos lisos. Evita las llantas neumáticas (con cámara de aire) a menos que planees usar la silla frecuentemente en terrenos irregulares o empedrados en el exterior.

4. Materiales del chasis y tapicería (Higiene ante todo)

Una silla clínica está expuesta a fluidos, derrames y desinfectantes agresivos. El armazón suele ser de acero cromado (muy resistente y económico, pero pesado) o de aluminio (ligero y fácil de transportar en el auto).

Respecto a la tapicería, descarta las telas absorbentes. El vinilo o el nailon impermeable son los materiales estándar de la industria porque se limpian con un paño húmedo y soluciones sanitizantes en segundos, previniendo la acumulación de bacterias u olores. En casos que el paciente pase mucho tiempo sentado es recomendable el uso de un cojín ortópedico (ver nuestro artículos de cojines).

5. Frenos y ergonomía para el cuidador

Muchas veces nos enfocamos solo en el paciente, pero las sillas hospitalarias suelen ser impulsadas por otra persona. Asegúrate de que las empuñaduras traseras tengan una altura cómoda para el cuidador. Asimismo, los frenos de estacionamiento deben ser accesibles y estables, bloqueando las ruedas traseras por completo durante las transferencias para evitar que la silla se deslice hacia atrás.

Consejo de experto: Antes de comprar, mide el ancho de los marcos de las puertas de tu casa (especialmente la del baño) y compáralo con el ancho total de la silla (de rueda a rueda). Te ahorrarás más de un dolor de cabeza.

En el mercado existe muchas empresas que ofrecen estas sillas de ruedas, como algo adicional aseguraté sobre el tiempo de garantía y si cuenta con taller de mantenimiento y repuestos, esto se salvará de busquedas exhaustivas al momento de requerir algún cambio en el silla.

Como ves el adquirir una silla de ruedas va más de solo el nombre, es invertir en la silla adecuada para tu familiar o paciente.

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